Esclavo de la Historia (Un relato de Francisco Rodríguez Criado)

Esclavos de la historia, relato, Francisco Rodríguez Criado

No era más que un hombre. Un hombre y nada más. Un hombre cegado por el sol y la adversidad, sin fuerzas ni deseos ni lozanía. Solo un hombre. Era una figura en declive que esperaba el relevo, retirarse del mundo, morir en el anonimato. Quería arrojar la toalla, decir “Nos han vencido”, “Sálvese quien pueda”, “Hemos sido elegidos para sufrir”. No pudo. Al girar la mirada hacia su afligido pueblo, al caudillo se le encogió el corazón una vez más. “No solo soy esclavo de una monarquía injusta, sino que además soy esclavo de la insaciable Historia”, se lamentó.

Grace Kelly nunca me perdonará

Grace Kelly, muerte

La jornada comenzó a complicarse cuando, al cabo de media hora, el profesor nos pidió que leyéramos en alto, para toda la clase, el texto que habíamos escrito. Con el paso de los minutos, la desazón inicial devino angustia al comprobar que a todos mis compañeros les había parecido una gran pérdida la muerte de Grace Kelly. Sus escritos, muy sentimentales y edulcorados, estaban cargados de palabras como “tristeza”, “dolor”, “desgracia”, “fatalidad”, “drama”, “terrible”, etc.

Cuando todo esto termine

Pandemia y cáncer

Esto lo escribí un día como hoy, en 2020, con el cáncer y la pandemia como protagonistas.

Ni siquiera recordaba haberlo escrito. Menos mal que está san Facebook para recordarme cosas, por ejemplo, que salgo de una batalla y me meto en otra.

La vida era esto, una batalla tras otra, pero bien podría haber sido algo más amigable…

Musas y viajes

musas y viajes

Según mi experiencia, los viajes, por lo general agotadores, estimulan más la circulación sanguínea que la inspiración. De aquellos que duran más de una semana, por ejemplo, siempre traigo a cuestas más contracturas musculares que grandes ideas literarias. Es solo con el paso del tiempo, una vez el lumbago y los insidiosos callos de los pies empiezan a dejar paso en medio de la bruma a una catarata de sensaciones y recuerdos, cuando, con un poco de suerte, consigo recuperar la inspiración

90 años

90 años, cáncer, vejez

Me acuerdo de aquellos pasillos en el hospital, azuzado yo por el miedo y el aburrimiento, y me acuerdo de esos señores mayores (de visita u hospitalizados) que ya no cumplían ochenta años. Si antes llegar a viejo me parecía cabezonería, ahora llegué a la conclusión de que era una heroicidad. Y sigo pensando que sortear la muerte durante ochenta, noventa, cien años es heroico, digno de Marvel.

Thiago Messi tiene mucha suerte

Thiago Messi tiene mucha suerte

Nada más sentarse a la mesa, mientras espera a que se enfríe un poco la sopa, señor Mario me dice:

–¿Sabes? Thiago Messi tiene mucha suerte.

–¿Ah, sí? ¿Porque es hijo de un futbolista?

–¡Porque es hijo del mejor futbolista de la Historia! -me corrige-. ¡Leo Messi es GOAT! ¡El mejor de todos los tiempos!

Papá, ¿por qué tú solo sabes escribir?

Por qué solo sabes escribir

Hace no demasiado yo estaba trabajando en el ordenador, cuando señor Mario se acercó para preguntarme:

–Papá, ¿por qué tú solo sabes escribir?

Entendí perfectamente el sentido de ese adverbio “solo” (sin tilde y sin piedad). Lo que me preguntaba era por qué yo no soy como su madre, que toca el piano y la flauta, canta, dibuja y escribe poemas a la luz de la luna, por no hablar de que monta en casa belenes y árboles de Navidad muy logrados.