El sibarita. Un microrrelato de Francisco Rodríguez Criado

el sibarita, Francisco Rodríguez Criado

En los restaurantes, nada más sentarse, mi padre le pedía al camarero pan con aceite a modo de examen. “Si el aceite es bueno, la calidad de la cocina también lo será”, razonaba.

Un día invitó a su hermano Alfredo a comer en el restaurante “con el mejor aceite de todo Jaén”. A mi tío Alfredo le sorprendió que su hermano no siguiera la liturgia de pedir pan con aceite antes de leer la carta, y que estuviera tan embobado y se mostrara con exquisita amabilidad con la diligente chef de ojos verdes.