Adiós, Cordera | Relato de Leopoldo Alas ‘Clarín’

Adiós, Cordera, cuento de Clarín

Rosa, menos audaz, pero más enamorada de lo desconocido, se contentaba con arrimar el oído al palo del telégrafo, y minutos, y hasta cuartos de hora, pasaba escuchando los formidables rumores metálicos que el viento arrancaba a las fibras del pino seco en contacto con el alambre. Aquellas vibraciones, a veces intensas como las del diapasón, que, aplicado al oído, parece que quema con su vertiginoso latir, eran para Rosa los papeles que pasaban, las cartas que se escribían por los hilos, el lenguaje incomprensible que lo ignorado hablaba con lo ignorado; ella no tenía curiosidad por entender lo que los de allá, tan lejos, decían a los del otro extremo del mundo.

Atar las pasiones

golosinas, atar las pasiones

Me acuerdo de aquella tarde en el Parque de Cánovas, cuando yo tenía seis años, en la que se me ocurrió birlar un caramelo en un quiosco mientras mis padres compraban una bolsa de pipas. Unos metros más adelante, llegando a la Cruz de los Caídos, decidí confesarles (con orgullo) el hurto. Mi padre, una persona muy recta (y a veces visceral), me llevó de la mano, muy enfadado por mis inclinaciones delictivas, hasta el hombre de las chucherías para que le devolviera el caramelo.

El indulto | Relato corto de Emilia Pardo Bazán

Magnífico relato, soberbio, de la escritora gallega Emilia Pardo Bazán: “El indulto”. Una historia que recoge el sufrimiento de una pobre mujer que habrá de convivir con su agresor (su marido), una vez este salga de la cárcel. Emilia Pardo Bazán (1851–1921) escribió muchos y buenos relatos cortos (unos 500), que siguen manteniendo su vigor … Leer más

El corazón delator | Cuento de Edgar Allan Poe

El corazón delator, Edgar Allan Poe, cuento

Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre… Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.

2 relatos sobre la muerte

2 relatos sobre la muerte

La muerte ha sido siempre uno de los grandes temas literarios. A modo de ejemplo, dos narraciones sobre el tema. Os van a gustan. Relato sobre la muerte: El signo de la muerte Un joven jardinero persa le dice a su príncipe: —¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto amenazante. Esta … Leer más

El talento | Relato corto de Antón Chéjov sobre ciertos artistas endiosados

el talento, cuento de Chejov

Su hija Katia, de veinte años, aprovechando la ausencia materna, ha entrado en el cuarto del joven. Mañana se separan y tiene que decirle un sinfín de cosas. Habla por los codos; pero no encuentra palabras para expresar sus sentimientos, y mira con tristeza, al par que con admiración, la espesa cabellera de su interlocutor. Los apéndices capilares brotan en la persona de Yegor Savich con una extraordinaria prodigalidad; el pintor tiene pelos en el cuello, en las narices, en las orejas, y sus cejas son tan pobladas, que casi le tapan los ojos.

El Horla | Relato de terror de Guy de Maupassant

El Horla, Maupassant, cuento

Adoro la casa donde he crecido. Desde mis ventanas veo el Sena que corre detrás del camino, a lo largo de mi jardín, casi dentro de mi casa, el grande y ancho Sena, cubierto de barcos, en el tramo entre Ruán y El Havre.

A lo lejos y a la izquierda, está Ruán, la vasta ciudad de techos azules, con sus numerosas y agudas torres góticas, delicadas o macizas, dominadas por la flecha de hierro de su catedral, y pobladas de campanas que tañen en el aire azul de las mañanas hermosas enviándome su suave y lejano murmullo de hierro, su canto de bronce que me llega con mayor o menor intensidad según que la brisa aumente o disminuya.