Llamadas telefónicas (relato corto de Roberto Bolaño)

llamadas telefónicas, Roberto Bolaño

B está enamorado de X. Por supuesto, se trata de un amor desdichado. B, en una época de su vida, estuvo dispuesto a hacer todo por X, más o menos lo mismo que piensan y dicen todos los enamorados. X rompe con él. X rompe con él por teléfono. Al principio, por supuesto, B sufre, pero a la larga, como es usual, se repone. La vida, como dicen en las telenovelas, continúa. Pasan los años.

2 historias cortas de Carlos Aponte Rodríguez

relato, productos del mar

Sherida. Hacía más de cuatro mil doscientos años que no había vuelto a conocer a alguien que se llamara así. Igual que las persistentes y corrosivas olas del mar desbastan la aguda roca de la montaña hasta convertirla en arena y playa, el tiempo ha erosionado el recuerdo de los rostros de las incontables amantes que he tenido a lo largo de cuarenta y dos siglos de existencia. Pero los rasgos de Sherida perduran indemnes en mi memoria como un diamante al que el afanoso piélago, en su esfuerzo destructor, solo ha conseguido bruñir y embellecer.

Primera novela (relato corto)

primera novela, relato corto, paso del tiempo

Tras escribir FIN no lo dudé dos veces: imprimí la novela, la introduje en un sobre y me marché a la oficina de correos para enviarla a Xorpescu, una editorial del norte que presta dedicación especial a los escritores noveles. “¿Urgente?”. “No, correo ordinario”, respondí. Al fin y al cabo, no había que esperar demasiada fortuna de aquel envío. Volví rápidamente a casa para reanudar actividades metafísicas que últimamente tenía abandonadas (fregar los platos, planchar la ropa, cambiar las sábanas…); justo en el momento de abrir la puerta, sonó el teléfono.

Relatos narrados por un personaje muerto

relatos contados por el muerto

En esta sección os ofrecemos cuentos breves narrados por un personaje que cumple una curiosidad: está muerto.

Las dos primeras historias cortas narradas por un muerto que podéis leer son «Monólogo de un muerto», del autor italiano Giorgio Manganelli, e «Historia de un muerto narrado por él mismo», de Alejandro Dumas, padre. (Recordemos que su hijo también fue escritor), que nos hace llegar una narración con un título de por sí explícito: «Historia de un muerto contada por sí mismo».

4 relatos cortos sobre elefantes

4 relatos cortos sobre elefantes

¡Qué poderosos y bellos son los elefantes, ¿verdad?! Y qué posibilidades dan narrativamente hablando, en cuentos cortos.

Como muestra, un botón. O mejor dicho: cuatro. Porque cuatro son los relatos cortos que podéis leer sobre los elefantes. El primero de los cuentos es anónimo, el resto llevan la firma de Alfonso Reyes, Jean–Pierre Claris de Florian y Bertolt Brecht.

Tatuajes. 3 relatos cortos de 3 grandes autores

tatuajes, 3 relatos cortos

Hoy que casi todo el mundo (hombres y mujeres) parecen haber sucumbido a la moda de los tatuajes, compartimos con vosotros tres relatos cortos relacionados con los tatuajes, de tres grandes autores.

Nos referimos al venezolano Ednodio y a los británicos Hector Hugh Munro, más conocido por su seudónimo (Saki), y Roald Dahl, autor que se labró una exitosa carrera para lectores adultos y también para niños.

Presentamos las narraciones de menor a mayor extensión. Si son de vuestro agrado, por favor, compartidlas, para que otras personas se beneficien de su lectura.

La muerte tiene permiso (relato de Edmundo Valadés)

la muerte tiene permiso, Edmundo Valadés

El presidente agita la campanilla y su retintín diluye los murmullos. Primero empiezan los ingenieros. Hablan de los problemas agrarios, de la necesidad de incrementar la producción, de mejorar los cultivos. Prometen ayudar a los ejidatarios, los estimulan a plantear sus necesidades.

–Queremos ayudarlos, pueden confiar en nosotros.

3 relatos cortos del escritor mexicano Alfonso Reyes

Alfonso Reyes, microrrelatos

El Maestro se había pasado la noche diluyendo un granito de anís folklórico en cien calderos de agua tibia. El piso estaba encharcado de octosílabos. “Habrá que llamar al encerador”, reflexioné. Y me levanté de un salto, me vestí en un santiamén, y cátame en un dos por tres llamando a la puerta de la Academia: “¿Aquí limpian, fijan y dan esplendor?”