El maestro ruso León Tolstói, además de grandes novelas, escribió relatos cortos memorables. “La estufa grande” es sin duda uno de ellos.
La narración, que conforma avanza se muestra más y más esperpéntica, cuenta las vicisitudes de un hombre desnortado que, para combatir el frío, una vez terminada la leña, comienza a coger madera de la propia casa para que arda en la estufa. Es decir, se empeña en desmantelar la casa en un intento de mantenerla caliente… Un despropósito.
El relato supone una buena metáfora de esa tendencia que tienen algunas personas de huir hacia adelante, alimentando así el caos.
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La estufa grande | Un cuento de Tolstói
Un hombre tenía una espaciosa casa en la que había una gran estufa; no obstante, la familia de ese hombre no era numerosa: sólo su mujer y él. Cuando llegó el invierno el hombre empezó a encender la estufa y al cabo de un mes ya había quemado toda la leña. Ya no tenía nada que quemar, y hacía frío.
Entonces el hombre se puso a arrancar la cerca del patio, y alimentaba la estufa con esa madera. Cuando quemó toda la cerca, en la casa, que ya no tenía ningún amparo contra el viento, hizo aún más frío, y ya no había nada que quemar.
Entonces se subió arriba, arrancó el tejado y empezó a encender la estufa con esa madera; en la casa hizo más frío aún, y también la leña del tejado se acabó. Entonces el hombre empezó a desmontar el techo de la casa para alimentar la estufa. Un vecino vio lo que estaba haciendo y le dijo: «Pero ¿qué haces, vecino? ¿Te has vuelto loco? ¡Quitar el techo en pleno invierno! ¡Si lo haces os congelaréis los dos!». Pero el hombre dijo: «No, amigo: estoy quitando el techo para encender la estufa. Tenemos una estufa que, cuanta más madera consume, más frío hace». El vecino se echó a reír y dijo: «Bueno, y cuando hayas quemado el techo, ¿derribarás la casa? Entonces ya no tendrás dónde vivir y sólo te quedará la estufa, que estará fría».
«Ésa es mi desgracia –dijo el hombre–. Todos los vecinos tienen leña suficiente para todo el invierno; yo, en cambio, he quemado la cerca y la mitad de la casa y ni siquiera eso ha bastado.» El vecino dijo: «Lo único que tienes que hacer es reformar la estufa». Pero el hombre dijo: «Sé que tienes envidia de mi casa y de mi estufa porque son más grandes que las tuyas; por eso me aconsejas que no rompa nada». No escuchó a su vecino y quemó el techo y luego la casa; y después se fue a vivir entre extraños.
León Tolstói
La relación personal entre Tolstoi y Dostoievski
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