Historia del marinero náufrago (cuento anónimo egipcio)

Entonces oí un ruido de trueno: pensé que era una ola de la Muy Verde. Los árboles crujieron y tembló la tierra. Cuando me descubrí el rostro, vi que venía una serpiente: medía treinta codos y su barba era superior a dos codos; sus miembros estaban recamados de oro, sus cejas eran de verdadero lapislázuli; avanzaba con prudencia.