El primer milagro | Cuento navideño de Azorín

el primer milagro, cuento de Navidad de Azorín

El pastor se ha retrasado un poco esta noche. El pastor regresa de los prados próximos al pueblo, todas las noches, poco antes de sentarse a la mesa el anciano. El pastor apacienta una punta de cabras y un hatillo de carneros. Cuando llega, después de la jornada, por la noche, encierra su ganado en una corraliza del huerto y se presenta al amo para dar cuenta de la jornada del día. El anciano, un poco impaciente, se ha sentado a la mesa. Le intriga la tardanza del pastor. La cosa es verdaderamente extraña.

El reincidente (relato corto de Rafael Sánchez Ferlosio)

cuento de Sánchez Ferlosio

El lobo, viejo, desdentado, cano, despeluchado, desmedrado, enfermo, cansado un día de vivir y de hambrear, sintió llegada para él la hora de reclinar finalmente la cabeza en el regazo del Creador. Noche y día caminó por cada vez más extraviados andurriales, cada vez más arriscadas serranías, más empinadas y vertiginosas cuestas, hasta donde el pavoroso rugir del huracán en las talladas cresterías de hielo se trocaba de pronto, como voz sofocada entre algodones, al entrar en la espesa cúpula de niebla, en el blanco silencio de la Cumbre Eterna.

Un marido sin vocación (relato de Enrique Jardiel Poncela)

Enrique Jardiel Poncela es uno de los máximos representantes del humor literario del pasado siglo. El suyo fue un humor poco convencional, más intelectual que el que venía escribiéndose en su época. Con ciertas resonancias al teatro del absurdo, escribió novelas, obras de teatro, guiones cinematográficos, ensayos… Es autor de libros emblemáticos como Eloísa está … Leer más

El Monte de las Ánimas (relato de Gustavo Adolfo Bécquer)

el monte de las ánimas, Gustavo Adolfo Bécquer

La noche de difuntos me despertó, a no sé qué hora, el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.

Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca, y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato, me decidí a escribirla, como, en efecto, lo hice.

Primera novela (relato corto)

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Tras escribir FIN no lo dudé dos veces: imprimí la novela, la introduje en un sobre y me marché a la oficina de correos para enviarla a Xorpescu, una editorial del norte que presta dedicación especial a los escritores noveles. “¿Urgente?”. “No, correo ordinario”, respondí. Al fin y al cabo, no había que esperar demasiada fortuna de aquel envío. Volví rápidamente a casa para reanudar actividades metafísicas que últimamente tenía abandonadas (fregar los platos, planchar la ropa, cambiar las sábanas…); justo en el momento de abrir la puerta, sonó el teléfono.

Relato corto de Francisco Rodríguez Criado: Ancestros

Hombres, hombrinos, macacos y macaquinos

Desde mi estudio no escucho más que el rumor de las olas (el mar llama con furia a nuestra puerta cada noche) y el cantar de un grillo. Un silencio que nos conmueve, un silencio que merece el esfuerzo físico de tan largo viaje. Pero de repente, Betty, nuestra perra mastina, comienza a ladrar ostentosamente … Leer más

Relatos cortos católicos (o de autores católicos)

relatos cortos católicos

En la historia de la literatura podemos citar muchos grandes narradores de inspiración católica, dentro y fuera de nuestras fronteras (me refiero a España, desde donde escribo).

Algunos de esos grandes escritores escribieron relatos cortos. A modo de ejemplo, podéis leer en esta sección un ramillete de cuentos católicos, o cuentos de autores católicos, si se prefiere. Están ordenados por país. La idea es que la sección vaya creciendo con el paso del tiempo.

Relato corto de Pilar Galán: Ventanitas y bigoteras

Pilar Galán, relato corto

Siempre ha sido muy perezosa para pintar, y se distrae mucho. Se le van los ojos detrás de una mosca, dice la señorita. Lo que no le ha dicho a la señorita es que tiene también moscas dentro de los ojos, puntitos negros que se mueven sin orden ni concierto y la entretienen mucho. Si agita la cabeza, como si asintiera, los puntitos se reparten de otra forma, y a veces se vuelven amarillos. Ha aprendido que hay cosas que es mejor callar, como que la de al lado chupa los lápices y se come los rotuladores