Relato de Ronald Barthelme: La niña

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Lo primero que hizo mal la niña fue arrancar hojas de sus libros, de modo que pusimos por norma que, cada vez que arrancara una hoja de algún libro, tenía que pasar cuatro horas sola en su habitación con la puerta cerrada. Solía arrancar alrededor de una hoja por día, al principio, de modo que la norma funcionó bastante bien, aunque el llanto y los alaridos procedentes del otro lado de la puerta cerrada nos ponían nerviosos.

El papel de pared amarillo (relato de Charlotte Perkins Gilman)

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“El papel de pared amarillo”, relato de la escritora y socióloga Charlotte Perkins Gilman, se lee en clave feminista, pues denunciaba en esta historia que los problemas mentales de las mujeres se debían en cierto grado a su falta de autonomía e independencia.
La historia corta “El papel de pared amarillo”, publicado en 1892, narra la circunstancia de una mujer que, tras dar a su luz, se encuentra psicológicamente afectada. Su marido, médico, alquila una casa en verano a la espera de que ella se recupere.

Bartleby, el escribiente | Relato largo de Hermann Melville

Bartleby, el escribiente, relato, Mellville

En el período anterior al advenimiento de Bartleby, yo tenía dos escribientes bajo mis órdenes, y un muchacho muy vivo para los mandados. El primero, Turkey; el segundo, Nippers; el tercero, Ginger. Éstos son nombres que no es fácil encontrar en las guías. Eran en realidad sobrenombres, mutuamente conferidos por mis empleados, y que expresaban sus respectivas personas o caracteres. Turkey era un inglés bajo, obeso, de mi edad más o menos, esto es, no lejos de los sesenta.

El corazón delator | Cuento de Edgar Allan Poe

El corazón delator, Edgar Allan Poe, cuento

Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre… Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.

El robo | Relato corto de Katherine Anne Porter

cuento de Katherine Anne Porter

Había tenido la intención de coger el tren elevado, así que buscó en su bolso para asegurarse de que llevaba el dinero y se alegró al encontrar cuarenta centavos en el monedero. Se disponía a pagar su propio billete, por más que Camilo acostumbrara, al verla subir las escaleras, echar una moneda en la máquina, antes de dar un pequeño empujón al molinete y hacerla pasar con una reverencia.

Relato metaliterario de Eric James Stone: Cuento motivacional

relato metaliterario

Empiezas a leer un relato y te das cuenta de que está en segunda persona y en presente, como en una de esas historias de Elige tu propia aventura. Pero este no es el caso. De hecho, este cuento está escrito en formato epistolar: es un mensaje de mí para ti. He elegido este método de comunicarme contigo porque es discreto y siempre puedes hacer oídos sordos aduciendo que no es más que un relato.

Relato salvaje de Charles Bukowski (un cuento de realismo sucio)

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Arlene caminaba meneando el trasero, sin el menor disimulo, y Jorg iba golpeando la acera con el bastón, y hasta el sol parecía mirar hacia abajo y exclamar: jo jo. Por fin llegaron al viejo edificio cochambroso donde vivía Serge. Jorg y Serge llevaban pintando muchos años, pero hasta fechas muy recientes sus obras no se habían vendido un carajo. Los dos habían pasado hambre; ahora se estaban haciendo famosos cada uno por su lado. Jorg y Arlene entraron en el edificio y empezaron a subir las escaleras.

Relato corto norteamericano: Reunión (John Cheever)

cuento de John Cheever, Reunión

«Me pasó el brazo sobre los hombros, y yo olí a mi padre del mismo modo que mi madre huele una rosa. Era una intensa mezcla de whisky, loción de afeitar, pomada de zapatos, lanas y el olor de un varón maduro. Abrigué la esperanza de que alguien nos viera juntos. Deseé que pudiéramos fotografiarnos. Quería conservar un recuerdo de nuestra reunión. Salimos de la estación y entramos por una calle lateral, y entramos en un restaurante. «