De vuelta a casa | Francisco Rodríguez Criado

Vuelta a casa, Francisco Rodríguez Criado, relato real

Pero cuando estaba en Trujillo me dio pereza volver a casa, y seguí devorando kilómetros, sin prisa pero sin pausa. Estaba tan embobado escuchando a Manhattan Transfer a todo volumen, que ni siquiera me percaté, al atravesar Jaraicejo, de que conducía unos cuantos kilómetros por encima de la velocidad permitida. Sí lo hizo la patrulla de la guardia civil, que me impuso una multa dolorosa. No había piedad para los conductores: hacían que detuvieras el vehículo y luego depositaban en tu mano aquel castigo en forma de papel. Era una sanción doble: te quitaban el dinero y el honor).

La isla de Alice. La isla de una viuda coraje

la isla de Alice, novela, David Sánchez Arévalo

¿Pero es La isla de Alice ciertamente una novela de misterio? Sí y no. Sea porque así la concibió inicialmente su autor, sea porque al final la propia novela le apartó ligeramente del objetivo y lo condujo por territorios más domésticos, lo cierto es que el libro puede entenderse no tanto como la resolución de un misterio, sino como la narración del día a día de una mujer mientras trata de solventar dicho misterio.

Atar las pasiones

golosinas, atar las pasiones

Me acuerdo de aquella tarde en el Parque de Cánovas, cuando yo tenía seis años, en la que se me ocurrió birlar un caramelo en un quiosco mientras mis padres compraban una bolsa de pipas. Unos metros más adelante, llegando a la Cruz de los Caídos, decidí confesarles (con orgullo) el hurto. Mi padre, una persona muy recta (y a veces visceral), me llevó de la mano, muy enfadado por mis inclinaciones delictivas, hasta el hombre de las chucherías para que le devolviera el caramelo.

El acceso a la cultura de un padre en apuros

Cultura, padre en apuros, síndrome de Down

Con el nacimiento de los niños (Chico tiene ahora 8 años y señor Mario, 6), mi vida ha cambiado radicalmente. No voy a abundar en lo ya narrado en alguna que otra ocasión; me limitaré, a modo de ejemplo, a contar cómo es mi acceso, hoy día, a la oferta cultural.

1. Debido a mi circunstancia, tengo más facilidad para escuchar libros que para leerlos (en papel o incluso en pantalla). Puedo escuchar libros mientras hago otras cosas: pasear a Betty, fregar los platos, viajar en el coche o tratar de conciliar el sueño.

Tennessee Williams en Tánger | Mohamed Chukri sobre el tejado de zinc

Tennessee Williams en Tánger, Mohamed Chukri

Es este último un diario en el que el escritor marroquí narra sus experiencias y conversaciones con el célebre dramaturgo norteamericano durante su segunda estancia en Tánger, en 1973, y, como anticipaba, parece escrito para esos lectores inquietos que no solo leen libros, sino que también quieren saberlo todo sobre sus autores predilectos.

¡Papi, un cuento!

Papi, un cuento, síndrome de Down

Al contrario que su hermanito (señor Mario), ChicoChico no sabe lo que es un cuento. Por falta de madurez intelectual es incapaz de seguir una historia. No sabría –no sabe– disfrutar los tesoros escondidos de la presentación, el nudo y el desenlace, no puede empatizar o renegar de los personajes, no conoce muchas de las palabras –se atasca, sobre todo, con los verbos–, no experimenta cambios emocionales con los giros ni entiende la peripecia narrada. En resumen: se pierde entre tantas palabras.

En defensa de la novela negra

En defensa de la novela negra

Es la circunstancia insalvable de un género de gran aceptación entre el público, pero siempre ninguneado en entornos académicos, donde se le niega una y otra vez la condición de “gran literatura”, aunque en ciertos casos lo sea. Es como si por unánime acuerdo tácito se descartase conceder grandes méritos a una obra literaria en la que el personaje principal sea un detective.