Papá, ¿por qué tú solo sabes escribir?

Por qué solo sabes escribir

Hace no demasiado yo estaba trabajando en el ordenador, cuando señor Mario se acercó para preguntarme:

–Papá, ¿por qué tú solo sabes escribir?

Entendí perfectamente el sentido de ese adverbio “solo” (sin tilde y sin piedad). Lo que me preguntaba era por qué yo no soy como su madre, que toca el piano y la flauta, canta, dibuja y escribe poemas a la luz de la luna, por no hablar de que monta en casa belenes y árboles de Navidad muy logrados.

Cromos

Mario, cromos del Mundial

Estoy esperando a señor Mario a las puertas de su colegio. En cuanto salga, correrá hacia mí, todo entusiasmo, para abrazarme. Y acto seguido me dará el informe de cómo ha ido hoy el asunto de los cromos. Me dirá que ha intercambiado algunos de los cromos que tenía repetidos; me dirá que Jacobo no le ha traído a Mbappé, pese a que se lo lleva prometiendo desde hace una semana; y me pedirá, claro, que le compre algún sobre de cromos, aunque sea con el dinero que aún le queda de un premio de canto que ganó hace algunos meses.

Messi se resiste

Leo Messi, relatos de fútbol, Francisco Rodríguez Criado

Señor Mario no para de hablar de los cromos: de los que tienen sus compañeros, de los que le faltan a él, de los que le gustaría conseguir. No es que sea un fan de este deporte (no dura más de cinco minutos viendo un partido en la televisión); no, de lo que es fan es de los cromos de fútbol.
Así que mientras caminamos por la calle, Chico no para de preguntar adónde vamos, o cuándo iremos a la casita blanca (se refiere a mi casa de Cáceres, que tiene el suelo de parqué blanco), mientras señor Mario no para de hablar de Messi, de El Bicho [Cristiano Ronaldo], de Benzema, de Vinicus, de Neymar (quien, por cierto, se lesionó hace un par de días)…

El hombre que caminaba | Relato corto de Francisco Rodríguez Criado

el hombre que caminaba, relato corto, Francisco Rodríguez Criado

Este relato, «El hombre que caminaba», está incluido en mi primer libro, «Sopa de pescado» (Editora Regional de Extremadura, Mérida, 2001). Es uno de los primeros textos narrativos que escribí. Se trata de una de esas no-historias de no-personajes que no van hacia ninguna parte que tanto me gustaban… y me gustan. 🙂

De vuelta a casa | Francisco Rodríguez Criado

Vuelta a casa, Francisco Rodríguez Criado, relato real

Pero cuando estaba en Trujillo me dio pereza volver a casa, y seguí devorando kilómetros, sin prisa pero sin pausa. Estaba tan embobado escuchando a Manhattan Transfer a todo volumen, que ni siquiera me percaté, al atravesar Jaraicejo, de que conducía unos cuantos kilómetros por encima de la velocidad permitida. Sí lo hizo la patrulla de la guardia civil, que me impuso una multa dolorosa. No había piedad para los conductores: hacían que detuvieras el vehículo y luego depositaban en tu mano aquel castigo en forma de papel. Era una sanción doble: te quitaban el dinero y el honor).

La isla de Alice. La isla de una viuda coraje

la isla de Alice, novela, David Sánchez Arévalo

¿Pero es La isla de Alice ciertamente una novela de misterio? Sí y no. Sea porque así la concibió inicialmente su autor, sea porque al final la propia novela le apartó ligeramente del objetivo y lo condujo por territorios más domésticos, lo cierto es que el libro puede entenderse no tanto como la resolución de un misterio, sino como la narración del día a día de una mujer mientras trata de solventar dicho misterio.

Atar las pasiones

golosinas, atar las pasiones

Me acuerdo de aquella tarde en el Parque de Cánovas, cuando yo tenía seis años, en la que se me ocurrió birlar un caramelo en un quiosco mientras mis padres compraban una bolsa de pipas. Unos metros más adelante, llegando a la Cruz de los Caídos, decidí confesarles (con orgullo) el hurto. Mi padre, una persona muy recta (y a veces visceral), me llevó de la mano, muy enfadado por mis inclinaciones delictivas, hasta el hombre de las chucherías para que le devolviera el caramelo.