Thriller policiaco (relato de Francisco Rodríguez Criado)

A continuación podéis leer el relato corto «Thriller policiaco». Al final del cuento se incluye una Nota de Autor en la que se dan algunas pistas sobre la concepción del cuento.

THRILLER POLICIACO

Una pareja de policías (un hombre negro y una mujer blanca) vigilan en un coche camuflado, frente a un edificio de Manhattan, la posible salida de un sospechoso. Cada uno de ellos se está comiendo un donut de chocolate que han comprado por la mañana en el mercado Smorgasburg, en Brooklyn.

El tiempo pasa despacio. Como intuyen que la vigilancia durará varias horas, la mujer coloca una Tablet sobre el salpicadero del vehículo.

–Qué calor hace –dice ella–. Veamos algo. Nos ayudará a pasar el rato. 

El policía negro hace una mueca. Quizá ver algo en la pequeña pantalla le ayude a despejar el calor, el sueño, los pensamientos… Después de una dura jornada, está deseando regresar a casa y dormir a pierna suelta. En cualquier caso, preferiría charlar a ver una película. Y no hay que olvidar que les pueden pillar; eso sería una mancha en su inmaculado expediente. Además, necesita hablar. Hablar de su vida. Contar, contarse, sacudirse las moscas de la depresión. Se encuentra solo desde que su hija “se emancipó” –eso fue lo que dijo– y se marchó a vivir con su novio. Él no se quejó. ¿Qué podría decir?

Aún le quedan varios años para la jubilación. No sabe qué hará entonces. Jugar al golf. Viajar. Echarse una novia. Comprarse una pecera o un loro. Quién sabe. Está tan cansado. Siempre le ha gustado su trabajo, pero ahora tiene la sensación de que ha desperdiciado su vida patrullando las calles de Nueva York, persiguiendo maleantes de poca monta en coches cochambrosos sin aire acondicionado. Cree que ya no tiene edad para este trabajo. Y luego está ese maldito doctor, que no cesa de mandarle pruebas médicas.

–¿Te encuentras bien? –pregunta su joven compañera.

–Eh. Ah, sí, tranquila –dice él–. Es el calor. Me aturde.

–Te comprendo. Llevo todo el día sudando. A ver si arreglan el puñetero aire acondicionado de este vehículo. Deberíamos dar un parte para quejarnos, ¿no crees?

El policía hace otra mueca. Es un tipo contradictorio: por una parte, necesita hablar, soltar todo lo que lleva dentro, confesar sus miedos. Pero por otra parte prefiere el silencio.

–Sí –dice por fin, sin énfasis.

Ella es nueva en el cuerpo y está llena de energía. La envidia. Le recuerda a él, décadas antes.

La mujer selecciona en la Tablet una película de la que le han hablado muy bien. Nada más comenzar la película, concluidos los títulos de crédito, se ve a una pareja de policías (un hombre negro y una mujer blanca) vigilando en un coche camuflado, frente a un edificio de Manhattan, la posible salida de un sospechoso. Ambos policías se están comiendo un donut de chocolate. 

Como estos intuyen que la vigilancia durará varias horas, la mujer policía coloca una Tablet sobre el salpicadero del vehículo.

–Qué calor hace –dice ella–. Veamos algo. Nos ayudará a pasar el rato. 

El policía hace una mueca. Preferiría hablar de sus cosas. Últimamente se siente muy solo. Desmembrado del mundo, ajeno a todo lo que antes le fascinaba.

Asténico, limita a asentir.

Empieza la película.

–¡¿Estás viendo?! ¿Estás viendo lo mismo que yo? ¡No puede ser verdad! –afirma ella.

Ninguno de los dos policías de la película da crédito a lo que ven en la Tablet: otros dos policías (un hombre negro y una mujer blanca) que están dentro de un coche camuflado, comiéndose unos donuts que han comprado en el mercado, esperando la salida de un sospechoso de un apartamento de Manhattan, han colocado una Tablet sobre el salpicadero del vehículo. En la película se ve a dos policías (un hombre negro y una mujer blanca) en el interior de un coche, comiendo donuts de chocolate, mientras esperan la salida de un sospechoso de un apartamento de Manhattan…


Nota del autor

«Thriller policiaco» es un relato corto que presenta una escena minimalista en el interior de un coche de policías. El propio título, irónico, indica mi voluntad de trascender la habitual articulación mediante el trinomio presentación-nudo-desenlace. Porque, obviamente, no se trata de un thriller, sino más bien de lo contrario. Creo que ese título juguetón me permite conectar con el lector, incitarle al juego. Si bien este se dispone a leer lo que a priori parece ser la típica historia de policías dispuestos a resolver un caso, no tardará mucho en descubrir que los «tiros» -ya que estamos- no van por ahí.

Efectivamente, el caso no existe; no escribí un relato, sino más bien antirrelato donde se esboza el contexto y la circunstancia personal de uno de los personajes, y de pasada la del otro… Y no hay nada más.

Mi apuesta en esta no-historia es ofrecer una narración que se repita miméticamente en otra narración que a su vez se repita en otra narración, etcétera, como si de un interminable juego de espejos se tratara.

En «Thriller poliaco» hay, pues, más de voluntad de ejercicio narrativo que de contar una historia al uso. Es decir, mi idea no era escribir un relato ambicioso, sino vicioso. 🙂

Si el resultado merece la pena es algo que tendréis que decidir vosotros, queridos lectores.

Francisco Rodríguez Criado (Visitar web de autor en Amazon)